jueves, 12 de abril de 2012

GANADORES DEL “SIMÓN” AL CINE ARAGONÉS

La primera edición de estos premios ha supuesto un éxito para el colectivo cinematográfico aragonés, ya que supone un reconocimiento a la labor de estos profesionales.


Los premios “Simón” del cine aragonés, organizados por la Asamblea de Cineastas de Aragoneses (ACA), ya tienen dueño. Ayer por la tarde, el Teatro Principal de Zaragoza estuvo de gala en honor al mundo audiovisual aragonés.

Un total de 67 obras se presentaron a optar el premio “Simón” en las cinco categorías posibles: mejor largometraje, mejor cortometraje, mejor videoclip, mejor interpretación y mejor fotografía. Sólo 30 fueron seleccionadas por el jurado.

A las 19:30 horas el photocall estaba a rebosar de las celebridades del mundo audiovisual, de representantes de la administración, de los medios de comunicación y de empresarios que colaboraron en la organización del evento. Con un repertorio musical de fondo compuesto por las bandas sonoras más importantes de la historia del cine universal, los asistentes posaron ante los fotógrafos. El consejero de Cultura, Educación, Medio Ambiente y Participación Ciudadana, Jerónimo Blasco, el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Humberto Vadillo, el director de “Aragón Televisión”, Pepe Quílez, el presidente de la ACA, José Ángel Delgado, y, por supuesto, los protagonistas de la noche: Paula OrtizLuisa GavasaMayte SalvadorBeatriz OrduñaMarisé Samitier, entre muchos otros, y la presentadora de la gala,  Miryam Domínguez. Todos ellos irradiaron glamour en el hall del emblemático edifico. 

El acto lo abrió Miryam Domínguez, actriz y cantante, interpretando el tema Moon River cubierta por la música de la “Wind Orchestra Zaragoza” y vestida por los diseños de “Marta Peters”. Un comienzo fabuloso que dejó en los allí presentes un resquicio de lo que vendría a continuación.

El presidente de la ACA, José Ángel Delgado, dio una bienvenida improvisada ya que “me olvidé del discurso con los nervios”. Sus palabras de agradecimiento no dejaron lugar a dudas por el apoyo y la colaboración obtenidos, tanto de las instituciones como de empresas como “La Zaragozana” o “Caja Inmaculada”. Además, señaló los deseos que tiene la ACA de continuar con los “Simón” y de ampliar dicha asamblea para convertirla en la “Academia del Cine Aragonés.

Primer premio “Simón” de la noche: mejor fotografía. El momento tuvo en el escenario a Germán Gimeno y Enrique Salvador que entregaron el galardón a Beltrán García por la fotografía del cortometraje “¡Al Quinto!”. Los nervios colapsaron el discurso de García aunque en la breve intervención del joven no faltó ni una persona por agradecer el reconocimiento y la colaboración.

El segundo premio, al mejor videoclip, fue a parar a manos de Andrés Cisneros por su obra “Kill the frog. David Chapín y Sergio Falcés, de Aragón Musical, fueron los encargados de entregar el premio. 

La presentadora Miryam Domínguez
La presentadora Miryam Domínguez
Luisa Gavasa fue la tercera galardonada de la noche por su interpretación como Luisa Roche en el largometraje “De tu ventana a la mía. Emocionada subió al escenario a recoger el “Simón” donde llenó el espacio con sus palabras de agradecimiento. “Gracias a Paula Ortiz por crear a Luisa Roche, sin ella yo no estaría aquí. Soy tremendamente afortunada porque me siento querida por los de mi tierra, por los míos”. Además, agradeció el apoyo recibido por Mariano Cariñena, quien le animó a que iniciase su carrera como actriz. Finalizó su discurso al grito de “¡Larga vida al ‘Simón del Desierto’!”.

El cuarto premio lo recibió Aida Ramazánova por el cortometraje “Les (El Bosque). Hizo entrega del galardón el director de Comunicaciones y RRPP de “La Zaragozana”, Enrique Torquet.
Y el quinto premio fue para el mejor largometraje, resultando ganador De tu ventana a la mía”, de Paula Ortíz. Acudió al escenario junto con los productores y se mostraron inmensamente agradecidos. “En Aragón sabemos mucho de amor y resistencia. Esta película es el reflejo de mi trabajo, al que le tengo mucho amor y hay que aportarle resistencia”.  El premio lo entregó Jerónimo Blasco, consejero de Cultura, Educación, Medio Ambiente y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Zaragoza.

Entre premio y premio los asistentes pudieron disfrutar de varias actuaciones de humor, como las creadas por Jorge Asín y Alfonso Palomares, actores de “Oregón TV”. Consiguieron explicar al público el porqué del nombre “Simón, y todo el auditorio lo comprendió entre risas. También se pudo disfrutar del espectáculo del cantante David Sancho. El joven turolense interpretó la canción “Hey” de Julio Iglesias pero poniéndole letra propia, donde se aludía a la crisis de la cultura y a varios argumentos de las obras finalistas. Sin duda, sacó más de una carcajada con su ironía fresca. Además, entre “Simón” y “Simón”, la Wind Orchestra Zaragoza” deleitó al público con varias sinfonías, y la presentadora Miryam Domínguez interpretó el tema de Marilyn Monroe “Diamond Are A Girls Best Friends” dejando boquiabierto a más de uno.

El homenaje a Luis Alegre supuso un momento emocionante. El escritor, periodista y cineasta subió al tablado donde pronunció palabras de entusiasmo, agradecimiento y reconocimiento por la iniciativa de los premios “Simón”, así como “la valentía de llevarlos a cabo en un momento de crisis donde la cultura es la víctima más propensa a los recortes”.  

PUBLICADO EN EL DIARIO "ENTÉRATE" 

Miguel Ángel Berna: “Voy a empezar otra batalla, una nueva búsqueda”

Más de treinta y cinco años son los que han visto al bailarín Miguel Ángel Berna en los escenarios aragoneses, españoles e internacionales. Desde que comenzó su carrera con apenas ocho años de edad ha sido galardonado con varios premios y ha compartido el tablado con artistas como Rafael Amargo, Tamara Rojo y Lola Greco, entre otros. Ha colaborado en varias ocasiones con Carlos Saura, cineasta aragonés que ha contado con el bailarín para presentar las artes escénicas tras las cámaras, e impartió clases en el Centro Andaluz de Danza de Sevilla, en el Ballet Nacional de España, en el City Center de Nueva York y en la compañía de Antonio Canales en Madrid. 


La danza clásica española con pinceladas del baile folclórico aragonés caracteriza el arte de Berna. Los años le han hecho aprender a expresarse con su cuerpo y a través del baile quiere mostrar aquello que no se ve: “el mundo de los pensamientos, de la energía”.

El último espectáculo en Aragón (por el momento), “Bailando mi tierra”, que marca una etapa en su carrera, lo hizo en diciembre de 2011 en el Auditorio de Zaragoza. Un acto que resumía todas sus piezas anteriores. A partir de entonces, se toma un descanso en busca de nuevas ideas, para así crear un “relevo generacional”.


Pregunta: ¿Es una mezcla difícil la jota y el flamenco?

Respuesta: No combino jota y flamenco. El flamenco nos lleva mucho tiempo por delante, y cualquier cosa que haces hoy en día se parece al flamenco o tienes un concepto de flamenco. Hay que entender una cosa: el flamenco es danza española y la jota también. Estamos hablando de una identidad española. No mezclo con flamenco porque, lo primero, el flamenco lo he respetado siempre mucho y he respetado lo que yo hago, de donde yo vengo, que es el baile en el que me he especializado y desarrollado.

P.: ¿Cree que existe una confusión entre estos dos términos y su danza?

R.: Sí, hay mucha confusión. Aragón y Andalucía tienen muchas cosas en común, el arte mudéjar, por ejemplo. Todo el mundo piensa que para hacer flamenco tienes que nacer en Andalucía, igual que para bailar el tango has de nacer en Argentina. Si eres argentino evidentemente tienes un plus más alto que si lo hace un ruso o un japonés. Entonces hay mucha confusión. Donde más hincapié hay que hacer es en que el flamenco ha llevado una evolución tremenda, nos ha ido adelantando. Todo lo que hagamos nosotros ya está hecho.




P.: Entonces, ¿considera que en España no se da tanta oportunidad a otros bailes folclóricos en comparación con el flamenco?

R.: Partimos de que en España no damos importancia a nuestra cultura en general, y esto se nota en la crisis y en la identidad. Esta última la hemos perdido por completo en vez de desarrollarla. España tiene un gran potencial en el concepto de folclore, pero no lo hemos sabido desarrollar, entonces lo que estamos haciendo es importar lo de fuera en vez de fortalecer lo nuestro.


P.: ¿Qué debemos hacer para solucionar este problema?

R.: Es conciencia. Nada más. Saber lo que tenemos realmente y dejar a un lado las frustraciones. Hacemos mucho hincapié en ese derrotismo histórico y esto lo tenemos muy marcado, con lo cual no podemos ver las cosas buenas ni positivas.

P.: ¿Cómo cree que reciben los públicos internacionales un baile tan personal como lo es el suyo?

R.: Llevo treinta y cinco años haciendo un proceso muy evolutivo para estar en los mejores teatros del mundo. No te queda más remedio que esforzarte y hacer las cosas bien. Tengo la suerte de que donde nos programa la compañía son sitios de primera clase, que no por esto digo que tengan que ser sitios así. Vengo de bailar en los remolques, vengo de abajo y soy consciente. Los teatros realmente son templos. La gente lo acepta muy bien.

P.: Y el público aragonés ¿cómo le trata?

R.: Suerte que tengo el apoyo del pueblo. Sin ellos no hubiera hecho nada.

P.: ¿Conocen fuera la jota?

R.: Cuando tu sales fuera la gente conoce el flamenco, y la gente de España conoce Madrid, Barcelona y Sevilla.  La jota es una cosa nuestra que tenemos que cuidarla y apreciarla. Lo importante es bailar y hacerlo con calidad. He profundizado en el folclore, no solo en la jota.

P.: En una entrevista del año 2008 para una revista digital afirmaba que la jota es un género “fosilizado” y que “para que evolucione queda mucho por hacer”. ¿Todavía lo mantiene?

R.: Es que no nos hemos dado cuenta de que se canta y baila lo mismo que hace cincuenta años. Ahora en los periódicos se está dando bombo a la gente que canta los estilos que se cantaban hace cien años, eso es evolución. Eso es actualidad. Para mí actualidad es hacer estilos y formas nuevas. Es adaptarnos a la sociedad. Entonces, desgraciadamente lo sigo manteniendo, pues creo que nos pasa un poco en lo cotidiano. Otra cosa quiere decir que haya raíces y que en esos posos podamos adoptarlos para adaptarlos a la sociedad actual.


P.: ¿Hacia dónde va la jota?

R.: Aragón se está cerrando y no nos damos cuenta. La jota refleja muy bien lo que es Aragón, y lo que pasa es que la gente que tenga inquietudes se tiene que ir fuera, emigrar de aquí. La ciudad ha cambiado por fuera pero no por dentro. Hay escritos de 1928 donde pone “La jota se muere”. Imagínate del 28 a aquí. Yo he aprendido a bailar y lo que he aprendido no tiene nada que ver con lo que bailaban en los comienzos.

P.: En otra entrevista de 2010 a un periódico aragonés afirmaba que la jota se va desconectando de los jóvenes, que ocurría esto cuando usted era más joven y que actualmente sigue pasando. ¿A qué se debe esta apreciación?

R.: Hay que ser conscientes de que los tiempos han cambiado, nada más. Nos están saturando, por ejemplo, cuando sacan una canción. La están repitiendo hasta la saciedad. ¿Qué pasa con la gente joven? Pones en la televisión autonómica aragonesa la jota: gente con el calzón corto, el cachirulo, el traje de baturro… y pones el canal MTV y los niños comparan, ven cómo bailan y piensan: “¿Esto está ocurriendo realmente al mismo tiempo?”. Un niño se tiene que identificar pero, ¿con qué? Antes el folclore estaba hecho para reflejar el dolor que emitían las crisis sociales de la época: guerras, hambrunas, frío… Para expresar todas esas cosas que estaban pasando. Estamos bloqueados, entonces es un baile que se ha quedado fuera de la sabiduría popular.

P.: ¿Por qué un rechazo ante el baturrismo?

R.: No nos damos cuenta de dónde viene la palabra baturro, qué es esa palabra y qué nos ha generado. Habría que mirar cómo describe la Real Academia de la Lengua en sus principios a este término. A mí me dicen “maño” y me siento orgulloso. Pero “baturro” es una palabra zafia, un vulgarismo, un esperpento. Valle Inclán es el que mejor podría definir la palabra “baturrismo”.

P.: Usted ha hecho y hará historia. Será referente para futuras generaciones de bailarines aragoneses. ¿Qué mensaje debe quedar siempre claro?

R.: En los artículos de danza que se hacen en esta ciudad no me nombran. Al no existir, ¿cómo combino? ¿Cómo hago? Soy autodidacta. Ha sido en mi soledad como he aprendido. Entonces, ¿cómo transmites eso? Me subo al escenario y doy la vida en cada espectáculo. He aprendido a hacer las cosas bien hechas y no pido nada a cambio. La gente joven debería pensar en superarse cada día, en ser el mejor. Es un pensamiento positivo. No ser mejor que el otro sino superarse a si mismo. Es una meta. Si tuviésemos esa perspectiva todo sería mucho mejor.

P.: En diciembre de 2011 se celebraba el décimo aniversario de su compañía con el espectáculo “Bailando mi tierra”. ¿Supuso un cambio para la compañía?

R.:   Suponen diez años con la compañía más la trayectoria de toda mi vida. Se condensaban aquí los espectáculos más importantes. Yo he estado bailando en el Tokyo Forum con los mejores bailarines de esta ciudad. Creo que es justo que a una persona que le guste bailar quisiera hacerlo en el Tokyo Forum, en la Ópera de Tel Aviv o en el Palacio Real de París, no en un remolque. Creo que el incentivo es más grande. Este espectáculo es un poco ese final de batalla.

P.: Ha manifestado su necesidad de “abandonar” por un tiempo porque “hace falta un relevo generacional”. ¿Qué le ha llevado a tomar esa decisión?

R.: Voy a empezar otra batalla, una nueva búsqueda. Después de todo el camino que llevo por delante lo que necesito es buscar más todavía, interiormente. Para ello, necesito mi tiempo, mi movimiento. Y, por otro lado, lo que necesito es que todo lo que he construido no se venga abajo, que haya gente sin rencores, sin envidias ni celos y con voluntad, ganas de trabajar y se pongan manos a la obra. Para mí el proceso es que todo lo que he ido sembrando se recoja. No quiero imponer mi manera, que cada uno lo haga a su forma. Pero sí que es cierto que en este mundo para hacer las cosas bien hay que hacerlas con amor, sabiendo perdonar, sin rencores. Además, yo hago un baile de hombres. Y las mujeres, ¿dónde están? Se tienen que reivindicar.

P.: ¿A quién apunta como su próximo sucesor?

R.: No tengo el objetivo de que sea una sola persona. En las escuelas antiguas hay un maestro y discípulos. El objetivo es que el alumno supere al maestro, y el problema que hay es que el alumno que ha sido un poco mejor que el maestro se ha visto muy limitado y con impedimentos. El maestro que tiene miedo a que le quiten lo suyo no es un maestro.  

P.: ¿Considera necesario que un alumno tengo un referente a seguir?

R.: Sí. El objetivo es que la gente tenga un modelo a seguir, pero mientras se mire hacia fuera y no hacia dentro es complicado. Hace falta un punto de reflexión. Esperemos que esto de un vuelco. La crisis que tenemos no es sólo económica sino de valores.